Separación (1989-1992)

Primera salida de Claudio Narea

Entre julio y agosto de 1989, Los Prisioneros comenzaron a trabajar en su cuarto álbum y, para ello, grabaron en Estudios Konstantinopla (propiedad de Carlos Cabezas, de la banda Electrodomésticos) una serie de demos que, años más tarde, circularían entre los fanes como un bootleg bautizado como el domicilio de Jorge González en ese entonces, Beaucheff 1435. Sin embargo, gracias a los contactos que consiguió Carlos en la trasnacional de EMI, en octubre de ese año, él y Jorge viajaron a Los Ángeles, Estados Unidos, financiados con 70.000 dólares para grabar el nuevo álbum. Ni Narea ni Tapia participaron en este disco, pues el primero ya estaba distanciado de González y no estaba de acuerdo con el enfoque del mismo, mientras que el segundo no pudo viajar por problemas con la visa. Los dos habían planeado repetir la experiencia de La cultura de la basura y compusieron tres canciones durante las sesiones de Beaucheff 1435: «Danza porque sí», editada dos años más tarde como «(En este día aburrido) ¡Danza!» en el álbum debut de Profetas y Frenéticos, la posterior banda de Claudio Narea; «Fotos y autógrafos»; e «Historias ocultas», editada cuatro años más tarde como «Historia ociosa» del álbum debut de Jardín Secreto, la posterior banda de Tapia. Pero esta vez todos esos temas quedaron fuera, Fonseca declaró al diario El Mercurio, doce años más tarde, que fue porque no pudieron viajar a los Estados Unidos por problemas con la visa. Pero en realidad fue porque los temas no encajaban con el estilo que Jorge quería imprimirle al nuevo trabajo. «La ley decía que Jorge González era el compositor del grupo», comentó Claudio Narea. Otra canción que no se incluyó en el disco por esta misma razón fue «We are sudamerican rockers».

Desde febrero de 1989 las relaciones entre González y Narea se ponían cada día más tensas, luego de que el segundo descubriese que su esposa, Claudia Carvajal, mantenía una relación amorosa con el primero. A pesar de esto, Claudio no dejó la banda ya que esta era su única fuente de ingresos. Sin embargo, empezó a cuestionar a Jorge y se ponía a pelear con él durante la gira por Colombia, contó Fonseca quien no se enteró de la razón del conflicto hasta que el guitarrista se fue del grupo. En septiembre Narea actuaría por última vez en directo con Los Prisioneros, hasta el reencuentro en 2001, en una reunión privada de los ejecutivos del sello EMI Odeón.

En diciembre de 1989, según Claudio, González fue a su casa y le propuso un trío con Carvajal para resolver sus diferencias, a lo que Narea se negó. Esa misma noche, Jorge intentó suicidarse ingiriendo 16 valiums y cortándose las venas. Unas semanas después del incidente, Jorge logró convencer a Claudio de permanecer en el grupo, asegurándole que el nuevo disco, a pesar de ser un trabajo solista, estaría firmado por Los Prisioneros por motivos contractuales, y que sería un disco de muy bajo perfil editado solo para permanecer vigentes mientras preparaban un próximo álbum, en el que volverían a trabajar los tres como equipo. En enero de 1990 se produjo el único ensayo al que asistió el guitarrista. Según relataría más tarde, en lugar de enseñarle a tocar los nuevos temas, Jorge le dejó solo en la sala de ensayos, obligándole a escuchar las grabaciones una y otra vez, conocedor de que Narea sabía que estas canciones las había escrito pensando en su mujer. Además, al comprobar que González se había escapado de la sala de ensayos para llamarla por teléfono, Claudio tomó la decisión de irse de Los Prisioneros. Un mes más tarde le informó su decisión a Miguel.

En mayo —ya devuelta la democracia— se hizo pública la salida de Narea de Los Prisioneros, y, aunque en un principio dijo que el motivo de su alejamiento fue por diferencias artísticas con el líder y vocalista, se murmuraba fuertemente el triángulo amoroso. Dos años más tarde, el ahora ex guitarrista dijo: «la historia no tiene nombre de mujer, sino de un loco peligroso que es Jorge». Esto lo afirmaría después en su libro Los Prisioneros: Biografía de una amistad, donde aseguró que se fue de la banda porque Jorge González estaba obsesionado con él. Tras el anunciarse la separación de Los Prisioneros, Jorge dijo en una entrevista al diario La Cuarta, el 26 de octubre de 1991, que el grupo se acabó cuando se fue Claudio.

Corazones y primera separación

Jorge y Miguel dando autógrafos para la promoción de Corazones.

El 20 de mayo de 1990, el ahora dúo, lanzó el cuarto álbum, titulado Corazones, bajo la producción del argentino Gustavo Santaolalla, siendo este el primero que no produce Jorge, a diferencia de los trabajos anteriores. El videoclip del primer corte de esta nueva placa, «Tren al sur», estrenado en Extra jóvenes, tuvo una excelente rotación, llegando a ser nominado como el «mejor vídeo latino» en MTV Video Music Awards 1990. Poco menos de un mes después del lanzamiento de Corazones, la banda consiguió un contrato con Capitol Recordspara editar el álbum en formato CD en Estados Unidos.

Corazones sorprendió a todos por su cambio radical, que hizo que se distinguiera claramente de sus predecesores en cuanto a producción, música y temática. La utilización de teclados y sintetizadores —elementos que González ya había incorporado en Pateando piedras— impregnó por completo el disco con un sonido synth pop. En sus letras, llenas de romanticismo y melancolía, Jorge destapó su lado más introvertido, aunque la crítica social que hizo famosos a Los Prisioneros durante la década de 1980, seguía presente. De acuerdo con las palabras de Javier Sanfeliu en la revista Rolling Stone Chile: «La búsqueda de González esta vez fue por los surcos de nuestra intimidad, esa donde residen por ejemplo lugares tan oscuros y pantanosos como el machismo y el clasismo». En 2004, Jorge reconocería que creó el álbum gracias a sus experiencias con el éxtasis, que empezó a consumir en 1988 a través de un grupo de hippies que venían de lugares como Goa o Poona.

Luego de la partida de Narea se consideró fichar a Rodrigo Aboitiz —ex miembro de Aparato Raro y posteriormente de La Ley— en su reemplazo, e incluso llegó a ensayar con ellos, pero no cuajó con la nueva línea pop de Los Prisioneros, que querían desarrollar, según detalló Miguel Tapia. Finalmente Jorge se decantó por su amiga Cecilia Aguayo, ex integrante del grupo de performance Las Cleopatras, al que también pertenecieron la primera esposa de González, Jacqueline Fresard, y la actriz Patricia Rivadeneira. Y, aunque su experiencia musical se limitaba a unas lecciones de piano que tomó cuando niña, dejó medicina y comenzó a aprender a tocar teclado para integrarse a Los Prisioneros. Posteriormente, Robert Rodríguez —antiguo compañero de Jorge en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y ex integrante de Banda 69 — actuó con Los Prisioneros en Calama, reemplazando a Jorge en guitarra a causa de una lesión que este sufrió en una muñeca y un tobillo. Desde ese momento quedó como el bajista del grupo. Robert, tras la disolución de Banda 69, tocó irregularmente con Claudio al poco tiempo que él dejó Los Prisioneros, sin embargo, cuando Narea estaba armando su nueva banda: Profetas y Frenéticos, lo dejó.

Ocho meses tardó el álbum Corazones en convertirse en éxito, pues los primeros recitales para la promoción tuvieron baja convocatoria. De hecho, hasta mayo de 1990, cuando se estrenó el videoclip de «Tren al sur», ninguna emisora radial había querido poner al aire el sencillo, el cual había sido enviado a las radios seis meses antes. «Nadie quería tocar a Los Prisioneros, porque Los Prisioneros eran del pasado. Los Prisioneros eran la banda de los 80, del rock latino. Y el rock latino ya no funcionaba», según explicó Carlos Fonseca. Pero luego de presentarse en febrero de 1991 por primera vez, y durante dos noches, en el XXXII Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar —la primera edición del festival celebrada en democracia desde 1973—, después de haber sido vetados del evento en 1987 por la dictadura militar, la popularidad del disco creció y se convirtió en el más vendido del año en Chile (180 000 copias), obteniendo triple disco de platino. A su vez, Jorge González fue elegido como el compositor del año por la Sociedad Chilena del Derecho de Autor. Este fue el trabajo más alabado por la crítica en toda la historia de Los Prisioneros. Se llegó a asegurar que si hubiesen partido así desde un comienzo, habrían obtenido muchas ventas y diversos premios, aunque hubieran perdido su trascendencia final. Logró romper «preconceptos autoimpuestos por el rock y cambió definitivamente el rumbo de la canción pop», afirmó el sitio web Santiagocultura.cl, logrando ser un éxito en todos los países de Latinoamérica y Estados Unidos. Incluso, años más tarde, en Argentina, país donde Los Prisioneros no tuvieron mucho reconocimiento, Jorge González recibiría regalías por concepto de derechos de autor mientras se encontraba promocionando su primer disco solista, ya que en lugares como Córdoba o Rosario, Corazones fue un éxito rotundo. En 2005, los auditores de Radio Concierto eligieron a Corazones como el mejor disco chileno de la década de 1990.

Pese al éxito, Carlos Fonseca no se sentía a gusto con el rumbo que estaban tomando el grupo, por ejemplo, al querer incluir un coro femenino, la incorporación de Cecilia Aguayo (que ni siquiera era músico) o la manera que se organizaron para actuar las dos noches en el Festival de Viña (una noche de rock y la otra de tecno), por lo que, al terminar las presentaciones en el certamen viñamarino, dejó de representarlos. Con Óscar Larraín ocupando el puesto de Fonseca, Los Prisioneros continuaron el resto de 1991 presentándose en Chile, Perú, Bolivia y Venezuela. En noviembre, en este último país, participaron en el Festival Rock Music ’91, el primer festival del rock iberoamericano, antes de iniciar la gira de despedida. El 24 de octubre, anunciaron en Santiago su separación, y de paso, lanzaron un álbum recopilatorio más un VHS titulado Grandes éxitos, que incluía «We are sudamerican rockers», tema que hasta entonces no se había editado en Chile. El álbum vendió 120 000 copias en Chile y 54 000 en el extranjero. El 15 de noviembre, cuando empezaron el Adiós, Prisioneros, recibieron el premio Laurel de Oro como «mejor grupo rock pop». En diciembre, en el Estadio Chile, al intentar presentar la última canción de la noche, el público empezó a corear el nombre del ex guitarrista del grupo. Ante esto, Jorge González respondió mofándose de la banda de Claudio, al referirse a esta como «Proxenetas y Flemáticos», pero el público fue cada vez más insistente. Jorge no lo pudo soportar, tiró la guitarra al suelo y se retiró a camarines para poder llorar. El último concierto de Los Prisioneros fue en el Estadio Playa Ancha de Valparaíso, en enero de 1992.

Receso (1992-2001)

Dos meses después de dejar Los Prisioneros, Claudio formó el grupo Profetas y Frenéticos con el que publicó dos álbumes de corte rockabilly: Profetas y Frenéticos (1991) y Nuevo orden (1992). Aunque no obtuvo éxito comercial con ninguno de estos trabajos, Profetas y Frenéticos se la considera una de las bandas más influyentes de la década de los noventa en Chile. En 2000 publicó su primer disco solista, Claudio Narea, que recibió buenas críticas pero una tibia recepción del público. Miguel formó un dúo con Cecilia Aguayo y, con el respaldo de Robert Rodríguez y otros músicos, crearon la banda tecno-pop Jardín Secreto. Editaron dos álbumes que pasaron inadvertidos, Jardín Secreto (1993) y El sonido de existir (1997); este último tenía una versión de «El Albertío» de Violeta Parra, que fue producido por Jorge González.

Jorge fue el más exitoso de los tres. Su primer álbum solista, Jorge González (1993), que si bien no vendió como se esperaba, contenía la canción «Fe» que se convirtió en un éxito en varios países. De hecho, cuando Los Prisioneros visitaron México durante la gira de reencuentro, tuvieron que tocarla obligatoriamente debido a la popularidad de la canción en ese país, y desde ese momento empezaron a tocarla ocasionalmente fuera de Chile, y a partir del 2004 formó parte del repertorio estable de Los Prisioneros en sus presentaciones. Luego vendrían altos y bajos en la carrera de González, con discos arriesgados que no tuvieron buena acogida del público —El futuro se fue (1994) y Mi destino (1999)—, y el proyecto experimental Gonzalo Martínez y sus congas pensantes (1997), un álbum de cumbias electrónicas editado en dupla con Martín Schopf (Dandy Jack) que fue destrozado por la crítica en Chile, pero que en Europa fue elogiado en el circuito underground.

En 1994 hubo un primer intento de reunir a la formación original en un concierto, el empresario Luis Venegas (actual dueño de los canales Vía X y Zona Latina) ofreció diez millones de pesos como adelanto a cada integrante, y que la suma iría creciendo dependiendo de las veces que tocaran. Narea y Tapia aceptaron, y se juntaron algunas ocasiones para hablar de esto. En cambio, González no respondió. Claudio lo visitó por petición de Luis, sin embargo, Jorge, que estaba por sacar su segundo disco solista, no estaba interesado en tocar con Los Prisioneros.

A fines de 1995, los tres fueron contactados por el ex mánager de la banda y en ese entonces gerente de márketing de Emi Odeon Chilena, Carlos Fonseca, para proponerles editar un álbum recopilatorio que, además de contener los éxitos de la banda, incluyera canciones inéditas. Es así como el trío sanmiguelino se reunió por primera vez luego de varios años, con motivo de seleccionar los temas que serían incluidos en el compilado. El 12 de julio de 1996 fue lanzado Ni por la razón, ni por la fuerza en formato CD doble, el título hace referencia irónica en contradicción al lema patrio chileno «Por la razón o la fuerza». En la portada aparecen los tres integrantes vestidos como próceres de la independencia y rebautizados como «Bernardo González», «José Miguel Narea» y «Manuel Tapia». El diseño estuvo a cargo de Marco González, hermano de Jorge.

Ni por la razón, ni por la fuerza vendió 100 000 discos dobles, más que cualquier banda chilena activa durante la década de 1990, e incluso, más que los artistas de la Nueva Ola, Los Jaivas o Violeta Parra. Incluyó canciones descartadas, versiones de algunos de sus éxitos editados para el extranjero, remezclas, tomas en vivo, canciones de la época de Los Pseudopillos, Los Vinchukas, el «lado B» de la banda: Los Apestosos y Gus Gusano y sus Necrofílicos Hemofílicos, que fueron nombres que adoptaron Los Prisioneros entre 1987-1988 para grabar temas divertidos, bizarros o transgresores solo por diversión, y la banda sonora de Lucho, un hombre violento, una película de humor absurdo realizada en 1988 de forma amateur por Jorge y Claudio con la colaboración de amigos; aunque nunca fue finalizada, existen quince minutos de metraje que circulan por internet.

A fines de 1996, Jorge, Claudio y Miguel se reunieron a tocar en una sala de ensayo de propiedad del guitarrista, ubicada en Balmaceda 1215. La única persona que presenció el momento fue la periodista Marisol García, quien no entregó los detalles a la prensa ni tampoco estos se enteraron. Una semana después, Claudio le sugirió a Jorge la posibilidad de reunir a la banda en un concierto en el Estadio Nacional, pero este descartó la propuesta. En 1998 Jorge y Miguel se juntaron con el venezolano Argenis Brito, ex miembro de Los Chamos y músico invitado durante la grabación del disco Gonzalo Martínez y sus congas pensantes, para formar el trío Los Dioses. Realizaron una gira por Perú y Chile, subtitulada «Lo mejor de Los Prisioneros», interpretando los clásicos de la banda y versiones de artistas como Los Tres, Leo Dan, Albert Hammond y Electrodomésticos, así como algunos temas propios y proyectos paralelos de cada integrante. Sin embargo, en marzo de 1999, Jorge colapsó y dejó el grupo. Al año siguiente se internó en el Centro de Desintoxicación de Villa Quinqué en La Habana, Cuba, para superar su adicción a las drogas, por lo cual tuvo que suspender la promoción de su disco solista Mi destino. Miguel y Argenis Brito continuaron juntos bajo el nombre de Razón Humanitaria, pero el dúo se disolvió al poco tiempo sin ningún álbum publicado.

En 2000 se editaron dos álbumes: el primero en octubre se publicó Tributo a Los Prisioneros, producido por Carlos Fonseca, bajo el sello Warner Music, que contó con dieciocho músicos chilenos, entre los que destacan, La Ley, Lucybell y Javiera y Los Imposibles. Mientras algunos trataron de ser fieles a la versión original como Canal Magdalena, Glup!, Los Miserables o Los Ex, otros hicieron sus propias interpretaciones, mezclando diversos estilos y géneros, como Makiza en «Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos», una versión electrónica de «¿Quién mató a Marilyn?» de Pánico, una interpretación al estilo de Janet Jackson en su álbum The Velvet Rope de Mamma Soul en «Estrechez de corazón», una versión reggae de Gondwana de «El baile de los que sobran» o la reinvención de «¿Por qué no se van?» a cargo de Florcita Motuda, que cambió la letra y el título a «Mejor yo me voy del país». La versión de Carlos Cabezas de «Estar solo» contó con el propio Jorge González haciendo coros, junto con Álvaro Henríquezy Roberto «Rumpy» Artiagoitia. El segundo, El caset pirata, una recopilación de registros en directo de la banda entre 1986 y 1992, se lanzó un mes después por EMI Odeon, con la producción de González. Vendió 20 000 copias. Como adelanto, el 30 de octubre se presentó como sencillo «No necesitamos banderas», grabado durante una presentación de 1992 en la gira de despedida de la banda.

El 10 de febrero de 2001, después de veinte años de existencia, Fusión, la tienda de discos que perteneció a Carlos Fonseca y que abrió las puertas a Los Prisioneros a la música, fue cerrado. Claudio Narea lo calificó como el segundo hogar de la banda.

Reunión (2001-2003)

El 5 de septiembre, la formación original de Los Prisioneros anunció su regreso después de doce años y lanzó un nuevo sencillo de una antigua canción regrabada especialmente para la ocasión, «Las sierras eléctricas», originalmente registrada antes de la salida de Claudio Narea en 1989 para Corazones, publicada póstumamente en Ni por la razón, ni por la fuerza. El tema se presentó en las radios sin mucha difusión. Ese año EMI editó el álbum doble recopilatario Antología, su historia y sus éxitos, un disco más completo que el mezquino Grandes éxitos de solo cincuenta y cinco minutos de duración, por lo que decidieron retirar este último de los catálogos. El sello tuvo problemas contractuales, ya que por contrato no podían editar un disco sin el consentimiento

 

de la banda, por lo que tuvieron que adecuarse a las exigencias de ellos. Además, incluía «Las sierras eléctricas» en su versión grabada en 1989, que no era propiedad de la casa disquera.139 Más tarde, González acusó a EMI de no pagar ningún derecho por sus producciones cuando pertenecían al sello.

El 9 de octubre, realizaron una conferencia de prensa, su primera aparición pública en años, en la Feria del Disco, a la que concurrieron todos los medios de comunicación locales, mientras una multitud de fanáticos se aglomeraba en el Paseo Ahumada. En dicha ocasión anunciaron formalmente la realización de un concierto en el Estadio Nacional, programado para el día 1 de diciembre de ese año. El 22 de octubre la banda hizo su primera y única aparición en televisión antes del recital, en el De pe a pa conducido por Pedro Carcuro. La producción del programa les llevó a Parmenia Morales, su profesora jefe cuando estudiaban en el Liceo 6, e interpretaron en directo «La voz de los ’80». El estelar obtuvo treinta y dos puntos de rating esa noche, y gracias a eso que sirvió como única promoción para el concierto, al día siguiente se agotaron las entradas que quedaban, por lo que se decidió fijar un segundo concierto. Primero se contempló el 2 de diciembre, pero Universidad de Chile debía jugar el último partido de la fecha del campeonato nacional y el estadio debía ser entregado al día siguiente; por lo tanto, el concierto se fijó para el 30 de noviembre. Dos días antes del primer recital, fueron invitados al Palacio de la Moneda por la primera dama, Luisa Durán, con el fin de apoyar la campaña Sonrisa de Mujer.

Más de 140 000 personas repletaron el Estadio Nacional durante las dos noches que se presentaron Los Prisioneros, siendo los únicos en llenar dos veces seguidas el recinto de Ñuñoa sin promociones ni entradas regaladas. Durante los recitales la banda demostró que su espíritu rebelde y contestatario seguía intacto. En la canción «Sexo», González repartió condones entre el público asistente. Al finalizar «Lo estamos pasando muy bien», hizo alusión al pasado del Estadio Nacional como campo de concentración y centro de torturas y ejecuciones tras el golpe militar de 1973, criticando al ex candidato presidencial derechista Joaquín Lavín por intentar lavar su imagen distanciándose de la figura de Pinochet y en «Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos» atacó a Estados Unidos por su complicidad en el golpe y por su hipocresía al declarar la guerra al terrorismo a pesar de patrocinar actos de terrorismo de Estado como los ocurridos en Chile. El evento fue cubierto por más de trescientos medios acreditados. La mayoría locales pero también internacionales como BBC, CNN, MTV, Telemundo; el periódico Chicago Tribune y las revistas Billboard y Rolling Stone, con sus corresponsales chilenos. Otros vinieron especialmente, como los canales Puma TV, de Venezuela, y Antena 3 y el diario La República, de Perú.

El 18 de febrero de 2002, luego de recibir ofertas por parte de Universal y Warner Music, el grupo finalmente optó por firmar un contrato con el último para editar el concierto en el Estadio Nacional en un álbum doble con un total de veintisiete canciones, que sería lanzado en marzo. El 27 de febrero realizaron una conferencia de prensa en las oficinas de su nuevo sello para anunciar el futuro lanzamiento del álbum en directo y una gira por todo Chile. Como adelanto desprendieron «¿Por qué no se van?» como sencillo. Sin embargo, la conferencia se enfocó en los problemas de drogas que se vio envuelto Jorge González cuando fue detenido por portar papelillos de cocaína en su vehículo en Cajón del Maipo unos días antes. Este alabó la piratería justificando que los discos eran demasiados «caros», mientras que Narea discrepó argumentando que vender estos productos era una «mafia organizada» y que podía afectar a futuro las industrias discográficas. Además señalaron que no fueron considerados para el XLIII Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar por temor a que hablaran en contra de Joaquín Lavín en la Quinta Vergara.

El álbum en directo, titulado sencillamente Estadio Nacional, vendió 30 000 copias y obtuvo disco de platino a tan solo cinco días de salir en venta. «Todo un récord pensando en la situación económica que vive el país y los niveles de piratería que existen», declaró el diario popular La Cuarta. Más tarde, los lectores de EMOL eligieron Estadio Nacional como el mejor disco nacional del año 2002. La gira de reencuentro empezó por el sur en el Estadio Parque Schott en Osorno el 16 de marzo; luego por Valdivia, Temuco, Concepción, Talca y Rancagua, solo en el sur ya habían congregado a 61 000 personas. En abril continuaron en el norte (Arica, Iquique y Antofagasta) y la zona centro (Copiapó, La Serena, cerrando en Viña del Mar en mayo). En junio actuaron en Estación Mapocho a beneficio de los damnificados a causa del temporal que afectó al país ese año, y en julio empezaron la gira internacional en Perú, donde los lectores del diario local El Comercio eligieron a Los Prisioneros como el mejor concierto de rockofrecido en el país, el año 2002.

El 4 de septiembre, Los Prisioneros publicaron la versión audiovisual de Estadio Nacional en DVD doble, bajo el título Los Prisioneros: Lo estamos pasando muy bien, puesto en venta al día siguiente, que incluyó además un documental realizado por la periodista Carmen Luz Parot, con entrevistas a cada uno de los integrantes, los ensayos para los recitales, imágenes de los entre telones y recitales dados en Concepción y Viña del Mar en 2002, etc. A tan solo veinte días de salir en tiendas, logró vender 9 000 copias, Tabaré Couto (director de marketing de Warner Music Chile) comentó que tendría que hablar con la Asociación de Productores fonográficos para ver como entregaban un disco de oro, ya que nunca se había entregado uno por ventas de este formato en Chile. Finalmente obtuvo 20 000 copias con disco de platino, alcanzó el récord de mayor número de copias vendidas de DVD en Chile, pero pronto sería destronado por 31 minutos un año después. Más tarde Fonseca comentó que cuando sacaron el DVD, de ahí en adelante, lo empezaron a pasar mal.

El 25 de octubre, Los Prisioneros asistieron a la primera entrega de premios de la cadena MTV Latinoamérica en el Teatro Jackie Gleason de Miami, nominados en la categoría «Mejor artista suroeste». En la ceremonia, Jorge junto con Álex Lora (de El Tri) y Ricardo Mollo (de Divididos) hicieron entrega del premio al «Mejor vídeo del año», ocasión en la que se recordó que nueve años antes el videoclip de «We are sudamerican rockers» abrió las transmisiones de la cadena latinoamericana, momento en el que estuvo presente el mismo Jorge González. En noviembre Los Prisioneros hicieron una serie de presentaciones en España, Estados Unidos y México.

El 22 de febrero finalmente Los Prisioneros se presentaron por primera vez como formación original en el Festival de Viña del Mar, luego de las tensas jornadas anteriores, donde el monstruo hacía silbatinas cada vez que los nombraban.170 Cuando salieron al escenario, Jorge González entró desafiante pidiendo pifias (silbatinas) al público. Para dicha presentación, González había sido obligado a firmar un contrato en el que se le prohibía expresamente hablar, debido a sus controvertidas declaraciones anteriores. Sin embargo, fiel a su estilo irreverente, se las ingenió para lanzar sus críticas improvisando durante las canciones. Abrieron con «Sexo», donde Jorge arremetió contra el doble estándar del canal estatal que transmitía el evento, Canal 13, en ese entonces controlado por la iglesia católica. En «No necesitamos banderas» y «Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos» atacó duramente a George Bush, la guerra de Irak, el chauvinismo y la xenofobia, y en «El baile de los que sobran» criticó el segregacionismo del sistema educacional chileno. Además, González atacó directamente a la prensa. El público los premió con antorcha de plata y oro y gaviota de plata. El Festival tuvo su mayor nivel de audiencia con 34 puntos de rating. La Cuarta la eligió como la mejor actuación de las seis noches y los lectores de EMOL como «el mejor concierto popular del año».

El 29 de marzo, con motivo de recaudar fondos para becas y compras de instrumentos para la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles y las Escuelas de Rock, Los Prisioneros se presentaron por tercera vez en el Estadio Nacional con setenta músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil ante 45 000 personas, con el financiamiento del gobierno de Chile y la gestión de la primera dama, Luisa Durán, donde González alabó al Presidente de la República, Ricardo Lagos, por su valentía al no apoyar al gobierno de Estados Unidos en la guerra de Irak. En mayo se presentaron en Bolivia, posteriormente, durante junio y julio se presentaron en Perú, Ecuador y Colombia, con todos los recintos llenos.

El 13 de mayo, Los Prisioneros liberaron el primer corte de la nueva placa del grupo, «Ultraderecha», desde la cancha del Estadio Nacional a través de un móvil para el programa Ciencia ficción de la radio Rock & Pop, conducido por Sergio Lagos. El tema se ubicó en el primer lugar en las radios chilenas. El 5 de junio Los Prisioneros publicaron su primer álbum con canciones originales en trece años, y el primero como formación original desde La cultura de la basura, titulado simplemente Los Prisioneros. Incluyó el tema «Canción del trabajo», una idea original de Narea y que permitió que Jorge re-escribiera. A dos horas de su lanzamiento obtuvo disco de oro con más de 10 000 copias vendidas. Sin embargo el disco estaba alejado del sonido que caracterizaba al trío, por lo que fue recibido por los fanes con extrañeza y de forma negativa por la crítica, catalogándolo como un álbum «tecno», a pesar que había temas que contaban con guitarras y habían otros estilos como el funk. Jaime Meneses de Rockaxis comparó el disco con una pintura: «es un cuadro hecho con pinturas de diversos colores que se ven bien de lejos, pero que de cerca irradian algunas fallas». Con solo 20 000 copias, se le consideró un pequeño fracaso. El 24 de julio presentaron «San Miguel» como segundo sencillo en un recorrido en una micro amarilla que hicieron por la comuna que los vio crecer y forjar como grupo —nuevamente— para el programa Ciencia ficción de la radio Rock & Pop, en donde contaron sus vivencias en aquella localidad. La canción fue compuesta por González para La cultura de la basura, su hermano, Marco, se la recordó y decidió incluirla en el disco.

El 5 de septiembre volvieron al Estadio Nacional para participar en el concierto El sueño existe a tributo de Salvador Allende. Donde, al cantar la última canción, en lugar de concluir la parte final de «El baile de los que sobran», rápidamente pasaron a «Bailan sin cesar» de 31 minutos. Durante la prueba de sonido tocaron esta canción sin darle aviso a Claudio. El 13 de ese mes también participaron en el homenaje a Víctor Jara en el recién rebautizado Estadio Víctor Jara (anteriormente Estadio Chile). Esta sería la última actuación de Narea con Los Prisioneros en Santiago.

Segunda salida de Claudio Narea

 Entrada al concierto de Los Prisioneros en Chuquicamata el 4 de julio de 2003. Después de esa presentación, Miguel reveló que ya tenían decidido con Jorge sacar a Claudio de la banda en dos meses más.

Las tensiones en el grupo ya se habían hecho nuevamente presentes en septiembre de 2002, luego que Jorge le hiciera entrega de los demos para el nuevo álbum a Claudio. A diferencia de Miguel y Carlos, que estaban entusiasmados, este se vio defraudado por los nuevos temas. Durante la grabación no quería grabar las guitarras y ponía en duda constantemente que las canciones fuesen del agrado del público, cuestionando, además, que la capacidad como compositor de Jorge fuera la de antaño. Esto empezó a molestar al resto de los miembros, en especial a Jorge, lo que motivó la expulsión del guitarrista de la banda dos meses después de la publicación del disco. El 16 de septiembre de 2003 Warner Music comunicó la nueva partida de Claudio Narea de Los Prisioneros. El último concierto con la formación original se realizó el 21 de septiembre en el Festival La Pampilla de Coquimbo, ante más 80 000 personas, donde se pudo apreciar la lejanía de González y Tapia con Narea.

Al día siguiente, Claudio publicó una carta en la página web de fanes de Los Prisioneros explicando los motivos de su nuevo alejamiento:

«Este despido me fue comunicado el día 18 de agosto, en el marco de una reunión a la que fui convocado por Jorge y Miguel. Sin mediar diálogos ni discusiones, Jorge González me comunicó, simplemente, que “no queremos tocar más contigo”. Me acusó de querer sobresalir y de comentar con amigos mis problemas al interior del grupo. Estaba especialmente molesto por una entrevista que concedí en junio al diario Las Últimas Noticias, a pesar de que se trató de una conversación sobre asuntos personales en la que no revelé ningún tipo de infidencia sobre la banda».

Tres días después se convocó una conferencia de prensa para anunciar los proyectos futuros de Los Prisioneros. Aunque desde un principio, Jorge y Miguel advirtieron que no se iban a referir sobre la salida de Claudio, los periodistas insistieron en saber su versión. Ante la presión, Tapia confirmó que ellos despidieron a Narea, entonces, González interrumpió presentando al líder de Los Tres y por ese entonces de Los Pettinellis, Álvaro Henríquez, como el nuevo miembro, quien aclaró que solo era músico invitado y no el reemplazante de Claudio. Las insistentes preguntas sobre el ex guitarrista terminaron por hacer que Jorge perdiera la compostura y botara de la mesa todos los micrófonos y demás objetos al piso, abandonando el lugar sumamente molesto. Esto repercutió negativamente la gira con Café Tacuba en Chile y en las ventas del álbum Los Prisioneros en las raras tocatas nuevas de la Rock & Pop, que no superó las 1 000 copias. Este disco es una selección de versiones de artistas tan variados como The Beatles, Virus, Bee Gees, Los Iracundos, Los Gatos o el programa infantil 31 minutos, y también contiene reversiones de «En el cementerio» y «Concepción», temas del álbum Los Prisioneros. Contó con la colaboración, además de Henríquez, de Pablo llabaca (integrante de Chancho en Piedra). El álbum fue registrado los días 25 y 26 de septiembre —apenas unas horas después del incidente con los micrófonos— durante una sesión de 15 horas en los estudios de la Rock & Pop para el programa Raras tocatas nuevas.

El 5 de octubre, Los Prisioneros iniciaron una serie de conciertos en México. Por esos días la gente empezó a llamarlos «Los Prisionellis», nombre dado por Álvaro como broma durante la fallida conferencia de prensa para explicar la nueva alineación de Los Prisioneros. El 31 de octubre, Los Prisioneros partieron la gira con Café Tacuba, presentándose en Antofagasta, Santiago, Concepción y Viña del Mar, donde no lograron reunir a más de 3 000 personas por función salvo en la ciudad penquista, donde tocaron para 5 000. Esto empezó a motivar a González a querer irse de Chile. Las pérdidas millonarias que dejó la gira, también afectaron a Claudio, quien a pesar de ya no estar en la banda, todavía formaba parte de Los Cuatro Luchos Ltda., sociedad que creó con Jorge, Miguel y Carlos, durante la reunión en 2001. Para salirse legalmente, interpuso una querella en tribunales a su ex grupo por apropiación indebida, en junio de 2004. Tanto ellos como los fanes, criticaron el proceder de Narea. Se llegó a un entendimiento extrajudicial casi dos meses después, pagándose sesenta millones de pesos al ex guitarrista.

El 23 de octubre de 2003, Los Prisioneros volvieron a Miami, nominados nuevamente por MTV Latinoamérica, esta vez en la categoría «Mejor artista central». La cadena celebraba diez años de existencia y su segunda entrega de premios, por lo que decidieron crear al supergrupo Los Black Stripes, compuesto por exponentes del rock latino de la talla de Ricky Martin, Juanes y Charly Alberti, para abrir la ceremonia, empezando con Alex Lora interpretando «We are sudamerican rockers», a quien se le unieron Jonaz y Rosso (integrantes de Plastilina Mosh), para luego dar paso a Jorge González, que interpretó «Bolero falaz» del grupo colombiano Aterciopelados, y antes de retirarse gritó «¡Viva Cuba!». En esa estancia, Jorge conoció al ex baterista de Soda Stereo, Charly Alberti, limando las asperezas que tuvieron sus bandas en los ochenta.

La categoría por la que postulaban Los Prisioneros dio como ganador a Libido, y para celebrar su segunda lengua, un mes después la banda peruana realizó un concierto en el Museo de la Nación de Lima con Claudio Narea como invitado. Este además compartió escenario por primera vez con el ex bajista de Soda Stereo, Zeta Bosio, «ambos representantes de las dos bandas sudamericanas de mayor popularidad», según el bajista de Libido, Antonio Jáuregui. Narea y Bosio se reencontraron cuatro años más tarde en una tocata en Santiago.

En el marco de la gira con Café Tacuba en México fue donde Jorge empezó a discutir con Álvaro, pues este no iba a las pruebas de sonido y en lugar de eso iba a fiestas, a pesar de esto, la relación entre ellos no se vio afectada solo porque Henríquez era el líder de Los Tres, según Carlos Fonseca. El 14 de diciembre, actuaron por última vez junto con Álvaro Henríquez, ante 25 000 personas en Curacaví. A principios del 2004, el sitio web de la banda confirmó que ya no seguía como invitado.

Años finales (2004-2006)

Manzana y separación definitiva

Miguel Tapia (en el medio) a bordo de un avión rumbo a Iquique, en agosto de 2004.

El 30 de enero de 2004, Sergio «Coti» Badilla fue presentado como integrante estable de Los Prisioneros en Calera de Tango. Coti formó parte del proyecto de Miguel Tapia, Razón Humanitaria, y participó en el álbum Los Prisioneros. Se incorporó al grupo desde 2001 como técnico, acompañándolos en las últimas treinta presentaciones, incluyendo las giras por México, Estados Unidos y España. A partir de entonces, Jorge pasó a ser primer guitarra, tal como en la época de Corazones, Sergio segunda guitarra —programando las bases y bajos— y Tapia batería. A finales de enero y principios de febrero hicieron una gira por Chile, para luego empezar a grabar un nuevo álbum.

El 27 de marzo participaron en el homenaje a Gladys Marín en Estación Mapocho, con Gonzalo Yáñez (ex No me acuerdo) como invitado en tercer guitarra. El 9 de junio Yáñez fue presentado en el Gimnasio Regional de Talca como miembro oficial del grupo, convertido ahora en un cuarteto. Con esta formación presentaron el sexto y último disco de Los Prisioneros: Manzana, el 19 de agosto presentaron en el Teatro Providencia. Como adelanto se presentó el primer sencillo «El muro», tema que trata sobre los problemas limítrofes entre México y Estados Unidos. El resto del año promocionaron el álbum en Estados Unidos, Canadá, Perú y México.

Manzana contó con la colaboración de Beto Cuevas, Álvaro Henríquez y Uwe Schmidt (alias Atom Heart). La periodista Marisol García señaló que en este álbum recuperaron la fuerza roquera descuidada en el homónimo. «La guitarra eléctrica se utiliza aquí sin timidez (solos, rasgueos rápidos, ritmos ska, etc.)». El álbum incluyó además el tema «Azota», una versión en español de «Whip It» de Devo, y la canción «Acomodado en el rock and roll», una burla a Claudio Narea. El segundo sencillo «Manzana» contó con la participación de la cantante infantil Christell Rodríguez como protagonista del videoclip. A pesar de esto, en Chile el disco solo generó 9 000 copias, aunque sí logró un mayor reconocimiento en Perú, Colombia y México.

En enero de 2005, Jorge y Miguel firmaron un contrato para una gira en Perú sin su mánager Carlos Fonseca, lo que significó su retirada como representante de la banda. Le reemplazó el productor Víctor Varela, amigo de la infancia de Miguel Tapia y de la adolescencia de Jorge, y que, además, trabajó con Lucybell y con Los Prisioneros en la época La voz de los ’80. Inicialmente, Fonseca dijo que se iba en buenos términos, ya que Los Prisioneros se radicarían en México en abril y él quería priorizar su vida familiar. Sin embargo, casi siete años más tarde reconoció que se peleó con Jorge, donde ya sentía que Los Prisioneros eran un «caballo muerto» pero el vocalista no quería admitirlo.Previamente, Gonzalo Yáñez también dejó la banda amistosamente para enfocarse en la promoción de su primer disco solista. Durante febrero y marzo Los Prisioneros se presentaron en Colombia y Perú. El 9 de abril se despidieron de Chile en el estadio Santiago Bueras de Maipú, sin embargo, en agosto Miguel y Coti regresaron debido a que el primero estaba comprando sus Bienes raíces en Santiago, mientras Jorge seguía en México. Esto complicaba la parte creativa del grupo y ensayar antes de los recitales, por lo que pactaron terminar los compromisos y disolverse el 1º de marzo del siguiente año, según el vocalista.

El 3 de febrero de 2006, participaron en el Festival de La Serena, y el 10 de ese mes, tocaron en Coelemu, esta sería última actuación de Los Prisioneros en su país. El 18 de febrero tocaron en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, donde Miguel Tapia reveló al diario local El Mundo que aquella era la última presentación de Los Prisioneros y que se separarían. Según la prensa chilena, durante el concierto, que duró apenas una hora, el vocalista se enfrentó duramente con el público, luego se retiró, yéndose al hotel, quedando a Tapia y Badilla en el escenario, mientras los asistentes los llamaban «traicioneros»; González presentó otra versión a la revista Rolling Stone, asegurando que los estaban aplaudiendo. Marco González, —hermano de Jorge, que asumió como mánager del conjunto en esta última etapa— convenció a Jorge para que volviera a terminar el concierto, a su vez, tuvo que confirmar el nuevo quiebre de Los Prisioneros. Los asistentes quedaron molestos, González y Tapia peleados, el primero volvió a México y el segundo a Chile con Coti.